Pero existe una paradoja que resulta cada vez más difícil de ignorar.
Mientras Málaga mejora sus indicadores económicos y cerró 2024 con una tasa de paro del 12,76%, la provincia continúa afrontando dificultades para retener a determinados profesionales sanitarios
Es decir, Málaga consigue atraer población, empresas e inversión, pero eso no significa automáticamente que consiga retener a todos los profesionales que necesita su sistema sanitario.
Y ahí aparece uno de los grandes problemas de la sanidad malagueña: la capacidad de atraer talento no siempre se corresponde con la capacidad de conservarlo.
1.
La fuga de médicos: el problema que no desaparece
La salida de médicos de Málaga no es un fenómeno nuevo.
No todos estos movimientos significan necesariamente que un médico abandone definitivamente la profesión o que deje de trabajar en la sanidad malagueña. Puede tratarse de cambios de destino, circunstancias familiares, retorno al lugar de origen o búsqueda de mejores oportunidades.
Pero el dato sí revela algo importante
existe un movimiento constante de profesionales que Málaga necesita analizar si quiere garantizar la estabilidad futura de su sistema sanitario.
El problema no es solo cuánto se van, sino por qué
La cuestión fundamental no debería limitarse a contar médicos.
Hay que preguntarse qué los lleva a cambiar de destino.
Formar más médicos no garantiza por sí mismo que esos médicos permanezcan en el sistema público
fesional encuentra contratos inestables, diferencias salariales, dificultades para conciliar o mejores oportunidades en otra comunidad, el sistema puede terminar formando profesionales que posteriormente pierde.
pacidad profesional.
Al contrario.
Málaga tiene médicos y equipos capaces de alcanzar niveles de excelencia.
La pregunta es si el sistema será capaz de proporcionarles las condiciones necesarias para seguir haciéndolo durante los próximos años.
7. La paradoja malagueña
Aquí está el verdadero paradigma.
Una provincia que crece necesita más médicos.
Una provincia que envejece necesita más médicos.
Una provincia que aumenta su población necesita más médicos.
Una provincia que atrae millones de visitantes necesita más médicos.
Y una provincia que aspira a convertirse en referente internacional necesita todavía más profesionales altamente cualificados.
Sin embargo, si simultáneamente aumentan las dificultades para retenerlos, el crecimiento económico puede terminar generando una paradoja:
Málaga crece más rápido que su capacidad para fidelizar a parte del talento que necesita para sostener ese crecimiento.
No basta con inaugurar infraestructuras, aumentar plazas o incorporar tecnología.
Hay que conseguir que los profesionales quieran trabajar allí.
8. Formar médicos no basta hay que cuidarlos
La solución, por tanto, no puede reducirse a una única medida.
Necesita una estrategia que combine:
- estabilidad y mejores condiciones laborales;
- planificación de las especialidades realmente necesarias;
- incentivos para cubrir puestos deficitarios;
- mejores mecanismos de conciliación;
- reducción de la temporalidad;
- protección efectiva frente a las agresiones;
- y una política de recursos humanos capaz de competir con otras comunidades autónomas.
Porque si un médico puede encontrar mejores condiciones a unos cientos de kilómetros, el problema no es que ese médico sea desleal con su tierra.
El problema es que el sistema no ha conseguido ofrecerle suficientes razones para quedarse.
9. La verdadera paradoja
Málaga tiene muchas de las condiciones que otras provincias desearían tener.
Tiene crecimiento económico.
Tiene población.
Tiene inversión.
Tiene turismo.
Tiene una potente sanidad privada.
Tiene hospitales capaces de obtener resultados de referencia nacional.
Y tiene profesionales altamente cualificados.
Precisamente por eso resulta especialmente preocupante que parte de ese talento termine buscando oportunidades fuera.
El reto de la sanidad malagueña no es demostrar que puede hacer medicina de excelencia.
Eso ya está demostrado.
El reto es conseguir que quienes hacen posible esa excelencia quieran seguir haciéndolo aquí.
Porque un hospital puede tener quirófanos modernos, tecnología avanzada y grandes profesionales.
Pero si no consigue retener a esos profesionales, tarde o temprano la infraestructura dejará de ser suficiente.
Málaga no tiene un problema de falta de talento.
Tiene el desafío de fidelizarlo.
Y esa diferencia puede determinar cómo será su sanidad dentro de diez años.
